Vilnius: 10 visitas imprescindibles

VILNIUS: 10 VISITAS IMPRESCINDIBLES

Vilnius es una de esas ciudades que os puede sorprender si no tenéis demasiadas referencias de ella. La capital de Lituania tiene un casco antiguo precioso -declarado Patrimonio de la Humanidad– y una historia muy rica. El paisaje urbano lo conforman sobre todo edificios barrocos, aunque hay una buena variedad de estilos. En cuanto a su pasado, Vilnius es una ciudad bastante turística y “europeizada”, pero aún pueden verse muchas huellas de su etapa comunista.

1. Puerta de la Aurora. Una de las mejores formas de adentrarse en Vilnius es hacerlo a través de la Aušros vartai, antigua puerta de entrada a la ciudad construida a principios del s.XVI. La puerta es especialmente bella en la parte interior de la muralla y alberga una veneradísima capilla. A pocos metros os recomendamos visitar también la Iglesia de Sta. Teresa (Šv. Teresės bažnyčia), con precioso interior barroco, la Iglesia ortodoxa del Espíritu Santo, con su llamativo retablo color verde, y la puerta basilia, también barroca.

2. Ayuntamiento. El Vilniaus Rotušė no es uno de los edificios más bonitos de Vilnius, pero tiene una coqueta fachada neoclásica que luce muy bien en las fotos. Si os sugerimos este lugar es más bien por el ambiente que se vive en la enorme Plaza del Ayuntamiento y la turística calle Pilies, la más antigua de la ciudad.

3. Iglesia de Santa Ana. Como iréis viendo, hay muchas y muy bonitas iglesias de diferentes religiones en Vilna. Quizá la que tiene un exterior más bonito es la Onos Bažnyčia (1500), con su original fachada de estilo gótico flamígero. Pegada a ella se halla la Bernardinų Bažnyčios, mucho más modesta. Detrás de estas dos iglesias podéis dar un buen paseo por el Parque Bernardine, con su río, sus fuentes, sus arboledas, etc.

4. Colina de Gediminas. En esta pequeña colina, que lleva el nombre de un célebre Gran Duque de Lituania, podemos encontrar varios atractivos. En un corto paseo (o en un brevísimo viaje en funicular) podemos alcanzar la cima, donde se encuentra la Torre Gediminas y unas pocas ruinas del antiguo castillo. Desde allí se tienen buenas vistas del casco viejo y de la Colina de las Tres Cruces. Se puede visitar un pequeño museo medieval sin demasiado encanto, pero que permite subir a la torre para tener unas vistas aún mejores. Al pie de la colina se encuentran la estatua de Gediminas, el Museo Nacional, el Palacio de los Grandes Duques de Lituania y la Catedral de Vilnius, que tiene un interior algo soso, pero una fachada neoclásica bastante atractiva. Y volviendo al tema de las vistas, quizá os interese la opción de subir a la Torre de TV, situada a las afueras (nosotros no fuimos, pero dicen que son las mejores).

5. Universidad de Vilnius. Fundada en 1579, es la universidad más antigua en Europa del Este. Se pueden visitar siete de sus patios (un par de ellos son muy bonitos), los frescos de la sala de estudios lituanos, la biblioteca y la Iglesia de los Santos Juanes. Muy recomendable todo el conjunto. También se puede subir al campanario pagando otra entrada (algo que no hicimos). Y para seguir con el hilo cultural, os sugerimos dar un paseo por la cercana calle Literatu, con su propio toque artístico. También tenéis muy cerca de la Universidad (fachada con fachada) el Palacio Presidencial. Merece la pena echarle un ojo al patio, accesible desde un callejón (junto a un restaurante italiano) si las puertas están cerradas.

6. Vilnius Ghetto. Durante la ocupación nazi existió un gueto judío (dividido en dos zonas) en el que vivieron miles de personas privadas de libertad. La mayoría de ellos, unos 55.000, acabarían siendo asesinados en los bosques cercanos. Hoy en la zona apenas podemos encontrar un cartel conmemorativo en la calle Žydų nº3, en el lugar que ocupaba la antigua sinagoga. Algo alejado del centro se encuentra el memorial del Campo de Trabajo HKP 562, al que no fuimos. Donde si estuvimos fue en la Choral Synagogue, única sinagoga de la ciudad. Es pequeña, pero digna de una visita (entrada gratuita, donativo opcional).

7. República de Užupis. Este pequeño barrio de Vilna se proclamó “independiente” en 1997 y tiene su propia bandera, moneda y hasta un ejército de apenas 15 personas. El barrio en sí no tiene mucho de inusual, si acaso un toque bohemio y artístico, pero podéis pasar por la calle donde se muestra su pequeña Constitución en múltiples idiomas (en castellano no, por cierto). Entre los graciosos artículos se incluye el derecho de los perros a comportarse como tales. El monumento más notable es el Ángel de Užupis, erigido en 2002.

8. Cementerio de Rasos. Esta no es una recomendación muy habitual, pero queríamos sugerir algo fuera del circuito clásico. Este enorme cementerio, de casi 11 hectáreas, es el más antiguo de la ciudad (1769) y de los más impresionantes que hayamos visto. Entre los centenares de tumbas descansan los restos de algunos de los personajes más importantes de la historia de Lituania.

9. Museo de la KGB. Por este nombre se conoce popularmente al Museo de las Víctimas del Genocidio, ubicado en la antigua sede de la KGB. Era uno de nuestros objetivos principales en Vilnius y, sin embargo, no pudimos verlo (estaba cerrado domingo tarde, lunes y martes). No acostumbramos a sugerir lugares que no visitamos, pero teníamos muy buenas referencias de este museo y esperamos que vosotros sí podáis ir (y nos lo contéis en los comentarios). Como podréis adivinar, la exposición versa sobre las atrocidades producidas durante la ocupación soviética.

10. Iglesia de San Pedro y San Pablo. Si después de pasear por todo el casco viejo aún os quedan ganas de ver más iglesias, la Šv. apaštalų Petro ir Povilo Bažnyčia, aunque algo alejada, se presenta como la obra maestra del barroco lituano.

 

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Alain Grunberg

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